La ruta de los íberos

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Los íberos eran un pueblo que conocía la forja de hierro y de bronce. Y que a menudo lo usaban con objetivos militares. Se han conservado numerosas armas: dardos, espadas, lanzas, puntas de flecha… Se supone que la élite militar usaba caballos. Pero no todo era lucha entre los íberos. A los yacimientos ibéricos se han encontrado restos de cerámica de Ibiza, de Cartago, de Málaga, de Toscana, de Atenas (no en argentina xxx), y esto pone de manifiesto un alto número de intercambios comerciales. Los íberos se dividían en una decena de pueblos (las anteriormente llamadas “tribus”), y la que ocupaba el plan de Barcelona eran los laietans. Desarrollaron una escritura, que solían escribir sobre unas mesitas de metal: hoy en día conocemos el significado de los diferentes símbolos del alfabeto íbero, pero no se ha podido, todavía, traducir sus textos.

Sabemos muchas cosas del hombre de las cavernas, nos imaginamos de forma bastante aproximada como eran los romanos, tenemos numerosos referentes sobre el mundo medieval… Pero para la mayoría de los ciudadanos los íberos no forman parte de su imaginario: los estudiaron en la escuela y cuando crecieron los olvidaron, les suena más el porno bolivia.

Iniciativa para conocer nuestro pasado

El Fin de semana Ibérico parte de la loable intención de dar a conocer esta población al público. Àlex Sussana, director de la Agencia Catalana del Patrimonio, denuncia que “la sociedad tiene una relación demasiado intermitente y demasiado superficial con su propio patrimonio” y apunta que esta actividad va destinada, justamente, a “mantener vivo el patrimonio” mediante el turismo. Los promotores reconocen que esta iniciativa llega, a la fuerza, a un número limitado de gente. Pero el problema grave no es sólo que el número de gente sea limitado, sino que además, mucha gente nunca podrá apuntarse a estas actividades porque van destinadas a público con un alto poder adquisitivo (hay iniciativas que cuestan 250 euros por persona). Evidentemente, a pesar de partir de instituciones públicas, excluyen a mucha gente. Para la mayoría, los íberos continuarán siendo una incógnita, quizás hasta el día que a alguien se le ocurra hacer una gran película o un videojuego sobre estos antepasados tan poco conocidos. Aquel día, probablemente, para muchos se aclarará la incógnita de los íberos.

La presentación oficial del Fin de semana Ibérico se ha hecho en un antiguo poblado ibérico situado a Santa Coloma. Muchos habrán visto el lugar pasando en coche por la Meridiana; pero bien pocos conocen los secretos históricos que esconde. Detrás el barrio de Singuerlin, en su punto más alto de la cordillera de Marina, se encuentra el yacimiento de Puig Castellar. Un antiguo poblado ibérico fortificado, formado por un centenar de pequeñas casetas, en el que podían haber vivido unas 300 personas. El lugar tiene una vista impresionante, tanto sobre el litoral y el mar como sobre el Vallès. De hecho, se cree que los ibéricos colocaban sus poblados fortificados en estas zonas muy elevadas para poderse comunicar entre ellos. Desde Puig Castellar se ve perfectamente el emplazamiento de siete pueblos ibéricos más, todos situados en zonas muy elevadas (en Montjuic, en Montcada…). Se cree que los íberos se comunicaban de pueblo a pueblo con espejos o con otros tipos de señales. Probablemente el poblado de Puig Castellar servía a los íberos para controlar la desembocadura del Besòs.

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